martes, 1 de septiembre de 2009

Cena entre amigos...

Llegaron los postres,
y la Muerte se soltó el pelo,
dispuesta a quedarse
soltera del paisaje de tu boca
donde mi amor se mueve de puntillas
y en un cruce de piernas
el Silencio desabrochó un botón,
jugando a renacer
desnudo en el sueño de tus ojos
cuando mi miedo suplica de rodillas.
Terminando la velada
el Sueño contó un chiste,
resignado a poseer
el secreto dolorido de tu alcoba
que mi noche oculta resentida.
Brindando a mi salud,
el Destino apuró tu copa
soñando con quebrar
aristas de ansiedad desdibujada
como la crueldad de las cosas sencillas.
Finalmente, llegó la cuenta
y encendimos un cigarro
dispuestos a apostar
hasta el último segundo clandestino
antes de volver a la otra orilla...